Niños en Etiopía

Grandes ojos expresivos que nos escrutan, transmitiendo un sentimiento de indefensión mixta a sufrimiento. Alguna mancha o insecto en la cara que da un sentido de insalubridad i dejadez. Nadie a su alrededor, o tal vez un hermano pequeño en la espalda.

Esta es la típica imagen que nos llega en Europa de los niños africanos y, por supuesto, etíopes.

Retratar sonrisas de niños es tarea fácil y agradecida en Etiopía

Pero no es nada más que una de las muchas imágenes que se pueden encontrar aquí, cada día me encuentro niños blanco vestidos impecables, a los que están a lo mejor limpiando los mini zapatos; nubes de chiquillos en uniforme que van alegres al cole; otros pillos que más vale tener lejos, much@s que van acompañando hermanos-primos-vecinos más pequeños, y ya tienen pose de madrecitas/padrecitos … y otros que no levantan la cabeza de su trabajo, que pero realizan muy a menudo con esmero y alegría así que pueden, no con el sufrimiento de una víctima.

Es que hablar de niños, en Etiopía, no es tarea fácil, y no se puede simplificar ni sobretodo estigmatizar según nuestros patrones.

Desde nuestro punto de vista occidental los niños etíopes se puede ver desatendidos, explotados y maltratados.

No cabe duda que la vida para ellos es más dura que para los niños europeos, pero creo que no para esto va a ser necesariamente mucho peor.

Cuando viajas por la campaña ves chavalillos, a partir de 5 años, yendo arriba y abajo detrás de los rebaños, o incluso llevando jarras de agua. Es una vida dura, cansada, se pasan varias horas dando vueltas en el campo… pero es esta una vida mucho peor que estar muchas horas enganchado a una videoconsola?

Yo me imagino mis niños, y, con toda sinceridad, los prefiero dando vueltas por la campaña, y teniendo que caminar unas horas para llegar a la escuela, que enchufados a videojuegos y Facebook, y catapultados en motos trucadas.

Y cuando a veces tengo que discutirme con ellos porqué se niegan a recoger los juguetes que han esparcido por toda la casa, me viene a la cabeza otra foto que no he hecho, la de una madre con tres hijas de distintas edades, caminando al largo de la carretera, cada una con una bidón de agua proporcionado a su altura… había la pesadumbre de un trabajo muy duro,  pero también la hermandad del trabajo compartido.

¿Es peor tener que trabajar duro, aprendiendo que todo cuesta esfuerzo, o tenerlo todo con solo pedirlo, aprendiendo que todo tiene un precio que alguien puede pagar por ti?

¿Es peor tener 18 años y no poder dejar de trabajar para ayudar  tu familia a ir adelante, o tener 18 años y tener una depresión de caballo porqué no sabes que hacer de tu vida?

Son exageraciones, claro está, pero no son demasiado alejadas de la realidad, y creo que pueden ser útiles para cuestionarnos los supuestos valores de la sociedad del bienestar, que nos anestesia con sus productos perfectos para cada momento, sus medicamentos que nos quitan cualquier molestia, sus aparatos que nos conectan a todo y nos desconectan de la realidad…

No es cuestión tampoco de idealizar la vida rural en Etiopía contra la alienada vida urbanita en Europa, porqué es realmente una vida austera, frágil y parca de satisfacciones, pero también alberga unos valores que en Europa se están perdiendo, y aunque no podremos cambiar nuestras vidas ni hacer crecer nuestros hijos de otra forma, al menos hay que tener presente hacia donde vamos y qué nos dejamos atrás, y sobretodo, que hay muchas formas de ser, y de ser niño, y NADIE tiene derecho a imponer su forma de ser a los otros.

12 comentarios to “Niños en Etiopía”

  1. Carles Says:

    Hola Emanuele, com va tot?
    Interessant article, i gràcies per obrir una petita finestra d’Etiòpia al nostre món.

    salut!
    Carles Marquès

  2. Efectivamente, nuestra forma de vida europea, ” occidental “, nos hace perder la objetividad sobre el mundo que nos rodea. Vivimos de frases hechas, tópicos y de exceso de información. En fin, que creyendo que sabemos de todo, no sabemos de nada. Me gusta, me alegra de que alguien que vive de primera mano otras situaciones, en otros lugares ” exóticos “, nos ayude con sus reflexiones a entender un poco mas esos mundoa y sus realidades. Un abrazo muy fuerte Emanuele.

  3. Emanuele, no, no són exageracions, crec que són verdaderes realitats!! Tornem a paralar de VALORS, ara els valors que tenim al món “desenvolupat” són simplement valors LÍQUIDS !!!! i sembla que aviat seran gasosos!!
    Salut,
    Pep.

  4. […] El blog tiene poquitas entradas, pero ninguna de ellas tiene desperdicio. Os dejo un fragmento de una de ellas, la que habla de los niños de Etiopía. […]

  5. Es cierto que estamos llenos de prejuicios. Cuando conoces cualquier país del llamado “tercer mundo” en seguida te das cuenta de que las imágenes que tenías no se corresponden. Hay que desmontar mitos, por supuesto, y también hay que intentar ser lo más sincero a la hora de narrar la realidad. Los relatos son muy importantes, los seres humanos nos movemos según las narraciones que nos han contado.
    A mí me encanta la vida en las montañas, de hecho siempre digo que la gente es más sana en el monte que en la urbe. He atravesado las montañas del norte, he visto a los niños, algunos me acompañaban cuando salían del colegio al que tenían que llegar tras una larguísima caminata, otros se alejaban un poco del ganado que cuidaban, otras huían. No tengo tu experiencia de años viviendo en Etiopía y mi comentario hay que tomarlo como lo que es, el intento de alguien de expresar lo que ha vivido y sentido de la manera más acertada posible.
    Un niño pobre es un niño en una situación injusta. Una niña que tiene que trabajar es una niña a la que le han robado la infancia. Pienso que no son situaciones comparables.

    • Hola Sonia,
      al cabo de unos años de vivir aquí aún no he encontrado respuestas de las que pueda estar seguro, solo estoy seguro de que no hay una sola respuesta a las situaciones que presencio.
      Así a una niña que tiene que trabajar, no necesariamente le han robado la infancia… puede tener una infancia distinta a la de nuestros hijos, con menos juegos y más tareas, claro, peró viendo lo que me cuesta transmitir a mis hijos el valor del trabajo y de tener que esforzrse por las cosas, me pregunto si una infancia más parca de abundancia y comodidades no sea una forma de aprender a valorar las cosas… esto a nivel ideal, después en el concreto sé que hay muchos abusos que naturalmente no comparto.
      Sin embargo tenemos en cuenta que muchos de los niños que vemos por los campos de Etiopía, no son ni pobres, ni faltos de escolarización.
      He encontrado algunos que, aunque me pedían money money con una mano, en la otra tenían un smartphone.
      En el Tigray hay muchos payeses que, aunque vayan descalzos por el mundo, tienen una cuenta bancaria mejor de la mía (que no es mucho, pero bueno!)
      También, al cabo de unos años de que se ha ido desarrollando un sistema universitario capilar en casi todo el país, Etiopía se encuentra ahora con unas cifras de diplomados universitarios que no tienen casi esperanzas de encontrar un trabajo digno de su cualificación, y las respuestas oficiales no han sido de las más afortunadas:
      http://www.ezega.com/News/NewsDetails.aspx?Page=news&NewsID=3336

      así seguimos, con más dudas que respuestas…

      • Hola Emanuele:
        Comprendo tu punto de vista, pero no comparto la mayoría de tus tesis.
        Creía que partíamos todos de la misma línea de salida, es decir, que en todas partes te pueden dar gato por liebre y que eso lo teníamos todos muy presente. Yo al menos sí, porque no creo que se pueda ir por la vida con generalizaciones (el ejemplo del móvil no me parece muy afortunado, se lo ha podido dar cualquiera, tampoco el del payés descalzo, yo no voy regalando zapatos al primero que veo que no lleva unos).
        Cuando hablo de un niño que trabaja no me refiero a un niño que echa una mano a sus padres para salir adelante, me refiero a auténtico trabajo, para empezar una jornada de trabajo de adulto… etc… solo en esos supuestos me refiero a niño trabajador.
        Que nuestros niños están mal educado es fruto de muchas cosas, de los padres, de la escuela, de la sociedad… pero una cosa es que se les debería limitar lo material y otra cosa es que se compare con una situacion en la que se raye la carencia de lo necesario.
        Entre otras cosas.
        La duda es el estado en el que quiero estar siempre.
        Además por qué no me lo comentas en mi blog. Creo que sería muy bueno para iniciar muchos debates. Y nos haría pensar a todos sobre ello. A mí la primera. Por ejemplo he decidido quitar “esa entrada” porque creo que es desacertada.

  6. Disculpa, se me ha olvidado comentar la última parte de tu comentario.
    ¿Me estás hablando de España o de Etiopía?. Creo que lo que comentas ocurre en todas las partes del mundo. Como siempre el problema no es en si mismo el objeto (educación) sino cómo está enfocada. Para mí la educación es esencial. La escuela no solamente es desde mi punto de vista un lugar donde se aprenden (o no) materias, es un lugar de socialización, de relación con el resto de niños/as y de muchas cosas más. Se puede hablar del fracaso del modelo educacional (que parece que se repite y copia a la saciedad en todo el mundo) y se puede hablar de la inoperancia de los países para dar salidas laborales a tanta gente cualificada (aquí y allí), soy la primera dispuesta a ello.
    Ya que he entrado para añadir esto, te completo un poco la anterior idea. Quizás, a veces, parezca demasiado osada pero hay que tirar algún globo sonda de vez en cuando.
    Respecto a tu comentario sobre “nuestros niños”. Creo que aquí se vuelve a caer también en un tópico, pero al revés. “No le vendría nada mal a nuestro hijo pasarse una temporadita en Etiopía, iba a saber lo que vale un peine”. Claro, “una temporadita”. Detrás de esa frase lo que se esconde es la incapacidad de unos padres, un sistema educativo y una sociedad que han fracasado, que están fabricando niños que salen de un colegio donde no se les enseña lo principal para mí (aprender a tener criterio propio), al margen de que no sé yo si en cuanto a cultura en general aprendan tampoco demasiado, para ir corriendo a jugar con la videoconsola. Auténtica infancia cybernética. Que no les sepamos educar en principios y valores, es culpa de todos, y además recordemos que los niños hacen lo que ven, son nuestra réplica.
    Tu tesis es como decir, tengo un hijo no quiero que sea insolidario, apático y materialista, le voy a poner a trabajar. Creo que hay otros caminos para que un niño/a pueda tener otra visión del mundo, y no creo que pase por trabajar (vuelvo a insistir en lo que entiendo por “trabajar”, que no es echar una mano). Siempre he creído que no es bueno mezclar planos, no es bueno para las narraciones. Por eso he quitado mi entrada, porque si soy honesta conmigo misma de una situación que yo había visto, había creado toda una historia, y eso es deshonesto.
    Gracias otra vez, y nos vemos en otro “post”

    • Hola Sonia,
      gracias por tus comentarios, siempre he querido que este espacio fuese un espacio de debate, y estoy seguro que muchos que me han leido han tenido tus mismas dudas, pero no las han expresado. pero entiendo que es dificil que todo el mundo encuentre ganas, tiempo y energías por debatir estos temas.
      vamos por partes, que hay mucho tema.
      primero de todo quiero aclarar que las mías non son tesis, sino, como te decía, dudas, reflexiones que aún no he resuelto…por esto también no me permito de meter estas opiniones en los blog de otros, porqué, no sé como decirlo, pero me parecería de ir a proponer, casi predicar algo que yo tampoco tengo resuelto, por tanto prefiero dejarlo aquí y que quien quiera lo lea y reflexione conmigo.
      pero si lo quieres, voy a comentar algo en tu blog, así que pueda.
      yo también estoy de acuerdo que una niña que tenga que trabajar todo el día es una niña a quien le han robado la infancia, pero no lo escribistes así, y lo que querría comunicar es que los niños que vemos trabajando en Etiopia no son siempre esclavizados, comparten unas tareas por unas horas al día, y después también acuden a la escuela y tienen su espacio de juego, con mucho barro y sin consolas, pero bueno, con lo que le gusta el barro a todos los niños!
      Pero, claro está, HAY DE TODO, yo no pretendo generalizar en ningún momento!!!
      Sobre la educación de nuestros hijos, estamos de acuerdo en nuestra insatisfacción por el modelo occidental, pero yo el problema con que me choco cada día es que hay un choque importante entre las ideas con que podemos planear la educación de nuestros hijos, y la realidad diaria con que nos chocamos, la falta de tiempo, los errores personales, las limitaciones del entorno…
      Yo también creo que menos consola y un poco de trabajo, dedicación a ayudar la familia y los otros les vendría bien, pero después me choco con las dificultades de ser un niño ferenji en Etiopia (tal vez algún dia escriba un post sobre el tema), y la tarea de educar como yo querría se hace realmente dura…
      sin embargo, recuerdo como un día que salimos a una excursión mi hija mayor me preguntó “Papa, porqué la gente que vive en el campo, aunque parece que tenga menos de los de ciudad, se les ve mejor???”
      no he respuesto a todo, pero ahora te dejo con esta duda, que tengo que trabajar un poquito…
      gracias

      • Hola Emanuele:
        No quiero restarte más tiempo, solo decir que disculpes por mi arrogancia: pensaba que me había explicado bien y no había sido así, tienes razón. Sobre escribir en mi blog lo decía porque eres justo la contraparte que buscaba, alguien que ponga un punto de vista crítico y no conformista, pero entiendo que como te he puesto en el enlace de blogs recomendados la gente te leerá.
        En el campo siempre se vive mejor.
        Un saludo

  7. Lo he vuelto a hacer: quería decir que a menudo se vive mejor, porque están más en contacto con la naturaleza, no tienen estrés, no les preocupa tanto lo material, y porque por las noches ven maravillosos cielos llenos de estrellas y por los días horizontes de verde y de flores.

    • Hola Sonia,
      sí, a mi también me gustaria vivir al campo, vivir en una metropoli de 6 o, quizás 8 millones de habitantes se hace duro para quien ama la vida sana en la natura.
      respecto a tu entrada, ya que la has quitado te sugiero aquí de leer, en el caso no lo hayas ya echo, el trabajo del Centre de Estudis africans que está linkado en la entrada fotografiar en Etiopía.
      es muy interesante para comprender a fondo como nos costruimos estas narraciones sobre las realidades africanas.
      gracias por tus aportaciones y hasta pronto!

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