MITOLOGÍA Y REALIDAD DE LA INTEGRACIÓN

Integración: acción y efecto de incorporar algo en un todo.

Cuantas veces se habla de integración omitiendo la primera palabra de la definición para saltar directamente a la segunda, al efecto (bien, de hecho es algo generalizado, cada vez nos quieren tapar más los ojos saturándonos de información sobre los efectos de lo que ocurre, sin buscar ni las causas ni los procesos involucrados).
De los inmigrantes nos esperamos que se integren, como si fuera una meta objetiva, al alcance de cualquiera, algunas veces incluso nos parece que no quieran bajar del burro: una vez que hables, no te vistas raro y sigas la mínimas normas de protocolo, ya está, ya “estas integrado”, has llegado a tu estado “superior” de inmigrante aceptado.
Incluso he escuchado a alguien que se consideraba muy inteligente y progre, pedirle a unas chicas nacidas en España de padres marroquíes:”llevando toda vuestra vida aquí, cuando vais a dejar de ser inmigrantes?”… como si esto fuera digital, 0 o 1, ser o no ser…

La realidad de la integración es mucho más compleja que esto, se trata de un proceso extremadamente largo, contradictorio, no lineal, tal vez cíclico…
Cuando eres quien se tiene que integrar, cuesta bastante llegar a la seguridad de serlo, porqué fácilmente tienes sensaciones internas y signos externos que van en sentido opuesto… por tanto esta meta deseada se aleja de repente, parece que no se llegue nunca.
Además integrarse puede significar también ponerse en contradicción con tus propias creencias y costumbres, y esto es muy fuerte… por ejemplo, en Etiopía, para integrarme a veces tengo que hacer el esfuerzo de ser más agresivo, autoritario, prepotente… con el riesgo luego de hacerlo en el momento que no toca!
Es muy difícil incorporarse en un todo muy distinto, sin dejar de ser uno mismo.
Y hay muchos momentos en que sale una rebelión y un cansancio por todos aquellos elementos que no compartes, que adoptas porque te toca…  esto hace que el proceso no sea un camino rectilíneo, sino un ir y venir de momentos en que te parece de estar bien, de saber moverte, otros que te sientes aún un pez fuera del agua.
Sin embargo no es un proceso aleatorio, sino que tiene sus pautas, unos ciclos bastantes similares que progresivamente se van alargando…
Las etapas del choque cultural, tomadas con la debida prudencia porque no siempre son patológicas, son bastantes indicativas:

–           la luna de miel: todo lo nuevo es bueno

–           el choque: el desamparo y la falta de puntos de referencia delante de respuestas inesperadas

–           la negociación: se van incorporando los elementos nuevos

–           la aceptación: se alcanza un equilibrio reconociendo lo bueno y lo malo de las dos culturas

Personalmente he pasado por etapas y sensaciones muy similares a estas, varias veces, al principio pude identificarlas en el arco de semanas, bastante claras, ahora son más largas y menos evidentes… pero siguen su ciclo… así que la integración (al menos la mía!) no la puedo imaginar dibujada como una línea recta, sino más bien como una espiral que se va abriendo…

Otro elemento que añade complejidad y obstáculos en el proceso es el hecho que, en la mayoría de los casos, no se migra solos, hay otros amigos y/o familiares que hacen el mismo viaje, pero tal vez con ritmos y reacciones muy distintas en el proceso de integración, facilitando las fricciones no sólo al externo, sino al interno de la misma comunidad o grupo de emigrantes.

Viviendo en primera persona las dificultades de este proceso, me he dado cuenta de cuanta prepotencia ponemos a veces en los discursos sobre la integración de los inmigrantes en Europa, que DEBEN integrarse a la sociedad de destino, TIENEN que adaptarse… no nos damos cuenta de que, a menudo, esto implica para ellos ir en contra de sus creencias más profundas, su forma de ser i su propia identidad…
Se le pide un esfuerzo colosal como si fuera comer rosquillas.

Y hay además un factor importante de relatividad; os propongo un juego de perspectiva que nos debería hacer reflexionar:
imaginemos a una mujer que llega a Europa desde un país del sur, con su marido y su familia de estructura patriarcal que, acorde a su cultura, la relega a un rol de sumisión y dependencia económica de él y de la familia.
Esta mujer se cansa y decide romper su matrimonio, casarse con un europeo, estableciendo unos roles paritarios acorde a la cultura del país receptor y luchando para conseguir una independencia económica.
¿No es un maravilloso caso de integración, aplaudido y deseado por cualquiera?

Pero imaginemos ahora el caso opuesto, que esta mujer sea una mujer europea, y se vaya a un país del sur, y haga lo mismo que ha hecho la otra, se divorcia rechazando los valores de la sociedad de origen (independencia, paridad) y abraza los de la sociedad receptora, adaptándose a ser dependiente y sumisa a otro marido y a los valores y necesidades de su nueva familia, acorde a los patrones del entorno social…

¿Verdad que no nos parece lo mismo?
Porque siempre creemos que haya algo más de legitimidad en nuestros valores de independencia personal, de afirmación individual y de derechos de la mujer… pero lo parecen solo porqué son los nuestros, no porque sean absolutos.
Por tanto ambos son indudablemente casos de exitosa integración de una inmigrante en la sociedad receptora, pero al cambiar la perspectiva, nos encontramos en el rol incomodo de los que no están de acuerdo con esa integración, porque contraria a nuestros valores…

Y no son casos hipotéticos, son casos que se han dado y se dan, aunque en Addis Abeba, con todos las grandes instituciones internacionales, hay también muchos ferenji que viven en una jaula de cristal espeluznante, sin hablar ni una palabra de amárico, comprando solo en el único supermercado donde todo es de importación, encerrados en unas viviendas faraónicas asquerosamente perfectas… las veces que me he topado con alguien así, ¡he tenido la sensación que llegara de otro planeta!
Estos señores, que mantienen un nivel de vida increíble, son posiblemente entre las personas que más poder decisional tienen sobre ayudas a las poblaciones necesitadas del país, pero son también… ¡inmigrantes que no se integran! (y además, ¿que van a entender de este país?)

Pero aquí a nadie se le acudiría acusarles de que no se esfuerzan para lograrlo, aunque por formación, posibilidades les sería mucho más fácil que a los inmigrantes africanos en Europa…

Con todo esto yo empiezo a entender mejor a aquellos inmigrantes a quien les cuesta dejar de ser lo que son, que no saben renunciar tan fácilmente a aquellos elementos fundamentales de su identidad y forma de ser para adaptarse a un entorno que, muchas veces, han escogido solo porqué les permite ganarse un mejor sustento.

8 comentarios to “MITOLOGÍA Y REALIDAD DE LA INTEGRACIÓN”

  1. Tema complejo el de la intregración. Incluso la utilización de esta palabra admite diferentes lecturas. Me resulta sumamente interesante cómo lo estás viviendo tú en una cultura tan distante de la nuestra. También me pregunto qué debemos sacrificar en pro de esa cultura que nos acoge. Hay temas, sin embargo, que me hacen pensar mucho. Los derechos humanos están por encima de cualquier asimilación y en el caso de la mujer y el respeto de su dignidad no creo que se pueda disculpar por mucho que ciertas culturas tengan asumido que es un ser inferior al de los hombres. Sigue con tus artículos. Al menos, a mí, me hacen reflexionar mucho. Un abrazo.

    • Hola José Luis, me alegro que este blog te haga reflexionar, es el objetivo que tiene!
      Referente a lo que dices, para mi es difñicil poder generalizar unos limites generales… y tenemos que vigilar, porqué los derechos humanos UNIVERSALES, fueron redactados en 1948 por una estadounidense, tres europeos, una chilena, dos asiaticos y un australiano. dubdivisi´ón muy proporcional, sobretodo si tenemos en cuenta el factor de la diversidad cultural! y claro, en 1948 cuantos estados africanos pudieron expresar su opinión sobre ellos??
      No quiero decir que no estén bien, pero no siempre ni todos son UNIVERSALES y absolutos, sobretodo porque la mayoría son derechos que sancionan la relación entre individuo y estado, pero no contemplan otros tipos de instituciones, ni derechos comunitarios.
      Creo que de todos modos es el concepto de ética que entra en baile en el nivel que estamos hablando, y esto también es hoy un tema que nos debería hacer reflexionar…
      Desde aquí abajo empiezo a dudar de todo, incluso me pregunto si existe la ética como codificación UNIVERSAL de normas básicas de comportamiento…

      Finalmente quiero matizar algo que leo entre las rayas de tu mensaje, y tal vez de mis ejemplos en la entrada: no caigamos en el error de pensar que otras culturas sean más machistas que la nuestra (no olvidemos el triste liderazgo de la violencia de género en España, y las no lejanas experiencias fascistas en Italia y España, que han llegado a teorizar la mujer sumisa y inferior al hombre… MUCHOS siguen pensando igual!).
      Hay muchos factores que tener en cuenta, no último el como se sienten la mismas mujeres dentro de su propia cultura…
      En la ceremonia del salto del toro las mujeres Hamer persiguen animadamente a sus hombres para que les den latigazos, dejando-les marcas sangrientas en la espalda. Si les pegan blandamente, les atizan a que den con fuerza: cuantas más heridas, más amor y dedicación demuestran para el familiar que celebra el rito de paso…
      lo que para nosotros parece un acto de sumisión y degradante, es para ellas la máxima expresión de la mujer…
      a reflexionar…

      • Carles Marquès Says:

        A mi también me ayuda mucho a reflexionar. Para mi es imposible llegarme a sentir en la situación de Emanuele porque des de la perspectiva de un país occidental y supuestamente del primer mundo -de momento, a ver lo que dura…- no es posible sentir lo mismo, deberíamos encontrarnos en la misma situación y quien sabe si cambiaría nuestra opinión.

        Un saludo,
        Carles

  2. Voy a pensarme lo que te escribo. Acabo de leer tu respuesta y tu visión de la integración. Creo que debo madurar la respuesta. Sería bueno que intervinieran más personas y que aportaran un abanico de opiniones rico y diverso. Creo que – al menos es lo que pienso yo- la mujer está en casi todas las culturas tratada de una forma inferior con respeto al hombre por mucho que la tradición así lo sustente. Y cuando hablo de culturas de ninguna manera excluyo a las culturas occidentales en la que incluyo la española y,por supuesto, lo maltratos y crímenes. Ya sé lo que la historia ha ido escribiendo sobre este tema. Como tú muy bin dices, en la Italia fascista, Alemania nazi, los críemenes de honor en las culturas musulmanas..etc.
    No sé si estoy equivocado, pero, al menos para mí, hay valores universales que estám por encima de muchos condionamientos culturales.
    Posiblemente, si viviera la experiencia que tú estás viviendo, comprendería más cosas aunque no sé…
    Espero, al menos, poder enriquecerme con al experiencia que tú estás viviendo y que compartes con todos nosotros. Lo quer tú dices y vives me ayuda a reflexionar.
    Un abrazo.

  3. Carles Marquès Says:

    Interessantíssima reflexió Emanuele. Però no crec que els immigrants hagin de deixar de ser el que són, de fet si han deixat la seva terra ho deixen una mica, però jo crec que -almenys per la meva part- no se li demana a un immigrant que no conservi les arrels, renunciï a la seva identitat i esborri del cervell tot el rastre dels seus orígens, crec que poca gent ho demana això, jo em limito a demanar que ens comprenguin també una miqueta a nosaltres, no només nosaltres a ells.

    En el nostre cas, estem molt farts de demanar perdó per existir i fer l’esforç d’entendre tot el que ve de fora, i això també crec que és injust després de tot el que hem rebut. A vegades les primeres mostres d’intolerància i inclús feixisme les trobem dels que vénen de fora i això és molt trist. Només demano una mica de calma i comprensió. Si no volen integrar-se, ni conèixer la llengua ni la cultura, etc. que no ho facin, no estan obligats, però almenys que ho entenguin, que no costa tant, i que no es queixin perquè tu sí que la vulguis conservar.

    Una abraçada,
    Carles

    • Hola Carles,
      te respondo en castellano, así como se hace en Catalunya siempre que hay alguien que no habla catalán😉
      Intuyo que en cierta medida haces referencia al fenómeno de la migración interna española, pero para mi esto es muy distinto y preferiría dejar este peliagudo tema de lado.
      Europa, como sociedad receptora, hace muchas y sutiles presiones para que lo inmigrantes se integren, incluso antes que lleguen, te lo aseguro, lo que pasa es que es difícil darse cuenta si no estas al otro lado.
      Para lo de los fascismos que vienen de fuera, te pediría de aportar algún ejemplo, porque no entiendo demasiado a que te refieres.
      Sin embargo me parece interesante mencionar a este respecto una campaña muy interesante del Centre d0’Estudis Africans, sobre los rumores que se crean sobre la inmigración: http://www.youtube.com/watch?v=RalAorVLlXk aquest és en català, així no tens excusa!
      y en castellano: http://www.youtube.com/watch?v=L0o17kSlu3I
      a darles vueltas!!

      • Carles Marquès Says:

        Conozco ejemplos pero no de países latinos solamente, sino también de Europa, que rechazan cualquier sonido que les parezca catalán aun sin haberse adentrado en la sociedad receptora. Conozco una alemana que actúa así por ejemplo. Eso es una primera actitud racista pero al revés de lo que es normal, pero como no vende y parece raro nadie lo comenta pero es el día a día aquí. esta chica lleva unos 5 años en Barcelona y cada vez que nos escucha hablar catalán le coge un ataque, lo encuentro patético…
        En fin hay de todo ya lo sé.
        saludos

      • Hola Carles,
        creo que hay que hacer un esfuerzo en no generalizar la experiencias particulares, cosa que nos pasa sobretodo en los ejemplos negativos, pero no en los positivos (verdad que no piensas que hay muchos italianos que aprenden y usan el catalán como si fuera su lengua, verdad😉
        Yo conozco alemanes que hablan catalán, y otros que no saben ni castellano viviendo en España… hay de todo en todas partes.
        Un etiope me preguntaba hace unos días si era verdad, como le decía su amigo alemán, que en Europa los musulmanes no se integran en el vestir, comer y hablar la lengua del país. Yo le hice observar que ni visto ni como como un etíope, y que la mayoría de “ferenji” en Addis a penas saben decir gracias en amárico, y que al mismo tiempo conozco musulmanes que han estudiado a la universidad de Barcelona en catalán, vistiendo y comiendo como los otros compañeros de clase.
        No se puede juzgar toda una comunidad por algunos ejemplos de su población inmigrante, hay muchos elementos que entran en juego en la aptitud de cada uno a integrarse en una sociedad distinta a la suya… a lo mejor tu amiga alemana se ha llevado un enorme chasco con un chico que le hablaba en catalán, y por esto reacciona de esta forma tan extrema!

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