Turismo y la “caridad pelosa”

Esto fue mi primer Año Nuevo en Etiopía.

Las fiestas de navidad aquí son muy distintas, ni luces, ni frío ni delirio consumista, lo que no está nada mal.

Pero para quien trabaja en el turismo, es el momento de mayor trabajo, y sin ni siquiera los descansos de nuestras fiestas, ya que el 25 de diciembre es un día cualquiera (le pregunté cándidamente a una compañera del despacho musulmana “oye, ¿y el 25 se trabaja?” y ella “Claro! ¿Que ocurre el 25 de diciembre?”:-O).

Después de las llegadas masivas de los grupos, empiezan los itinerarios y por fin llega sábado, 1 de enero: un poco de tiempo con la familia, los niños, tranquilidad (¿?)… no dura mucho, llega una llamada de un guía:

Yo: “Selam, endet neh? (hola, como estas?)”

El: “Hola Emanuele, hay un problema” (si un etíope os responde así, iros a buscar un silla antes de la frase siguiente)

Yo: ¿que ocurrió?

El: ha habido un accidente… el tercer coche…

Yo: ¿y qué?… (¿Ha pinchado, roto el embrague, chocado con un burro…?)

El: bueno, ha sido con un niño…

Yo: ¿se ha hecho daño?

El: … se ha muerto…

Yo: …

…(MIERDAMIERDAMIERDAMIERDAMIERDAMIERDA!! No puede ser cierto! Esto ocurre en los telediarios, no puede ocurrir así)… ¿de verdad se ha muerto un niño?

El: sí

Yo: adonde ha sido

El: en K.A. (a 750km, dos días de coche desde Addis Abeba)

Yo: pero como ha ocurrido, ¿el coche iba de prisa?

El: no, estaba parado, el chofer no tiene ninguna culpa, los niños se acercaron a pedir, ya sabes, y al arrancar uno se cayó debajo…

Yo: … (¿PORQUE? ¿PORQUE? ¿PORQUE? ¿PORQUE? ¿PORQUE?)

Esta era la pregunta.
¿Porqué?
Pero no se la hice al guía, porqué ya conocía la respuesta…

Porqué hace un tiempo, imagino al principio del turismo en el país hace unos 10 años, los primeros turistas que recorrieron esas carreteras empezaron a tirar las botellas de plástico, muy útiles en zona rural, desde el coche en cursa a los niños tan monos y tan pobres que se encontraban casualmente (en aquel momento) al lado de la carretera.

Se debían sentir muy bien aquellos turistas, con un simple gesto, que no le costaba ni un centavo, regalaban una cosa útil a unos “niños pobres”… qué bonito y ¡qué fácil!

Pero no hay nada fácil en Etiopía, y ayudar es lo que menos.

El resultado de esta “caridad pelosa” es que actualmente muchísimos niños en zonas rurales se pasan el día al lado de las carreteras donde transitan coches de turistas, dejando incluso de acudir a la escuela, para seguir-los en su cursa gritando “Highland! Highland!” (primera marca de agua embotellada que viene a definir la botella de plástico), en algunas zonas incluso improvisan unos ágiles pero a la vez degradantes bailes para atraer la atención…

“¡Que más da! para una botella que va a ocurrir? Y mira como corre, y ¡que feliz está! Que sonrisa más preciosa…”

Y aquí es cuando, a veces, llega otro coche y ocurre la desgracia…

Viviendo aquí, me parece increíble la miopía de algunos de los que vienen aquí de viaje, como siempre cargados de sus estereotipos, complejos de culpabilidad y ánimos de benevolencia… “nos gustaría visitar por el camino, si es posible, algún orfanato o lugar donde podamos ayudar” *sic*… ¡como si los niños huérfanos fueran una atracción!

Desgraciadamente los turistas tienen a veces los impulsos más ingenuos y nefastos en la absurda pretensión de llegar y en 10 días recorrer un itinerario largo como una vuelta de España, ver sitios y encima… ir repartiendo ayuda!

Así tenemos la señora que le pagó 100birrs (50 veces el precio del servicio) a la chica que le limpió los zapatos (¡me lo había hecho tan bien, la pobre!), los que tiran los caramelos a los niños cuando marchan de la aldea (en Europa vas en prisión por mucho menos…), los que se dedican a hacer fotos de los mendigos, locos y personas más míseras de la ciudad… y los que tiran las ampollas por la ventana del coche…

“¿Que más da?!”
En mi casa esto es egoísmo colonialista disfrazado de altruismo: me da la gana hacer el buen samaritano, ¡y lo hago!

Volviendo a aquel horrible primer de año, en que me pregunté llorando que hacía aquí y muchos otros porqués… la guindilla fue la llamada que me hizo el guía por la tarde, después de haber pasado unas horas en la comisaría para realizar el complejo proceso de declaraciones y testimonios, que sin embargo acaba igualmente con el coche secuestrado y el chofer en prisión preventiva:

El: hola Emanuele, hay un señor del grupo que quiere hablar con ti.

Yo: ah, de acuerdo!… (me lo pasa) buenas tardes, bueno, dentro de lo que cabe, claro!

El (turista): buenas tardes serán para usted que está allí despreocupado de todo, pero nosotros llevamos aquí todo el día sin que hayáis hecho nada para nosotros!

Yo: (ya viene la bronca! Calma, educación y eficiencia!) …bueno, me permita observar que ya ha salido un coche para sustituir al que ha tenido el accidente, mañana por la tarde llegará…

El: pero esto no soluciona nada, y el pobre chófer, que no tiene culpa de nada, ¿lo vamos a dejar aquí? No me voy a mover, no se va a mover nadie de aquí si el se queda en la comisaría!

Yo: … ( uhi, uhi! Aquí ya se pone la cosa fea…) bueno, lo pueden hacer, sin duda, pero deberían entender que, dada la gravedad del suceso, no podemos evitar que se sigan los procedimientos legales del país donde estamos y…

EL: me importa un comino todo esto, YO HE PAGADO **** MIL EUROS A LA AGENCIA, y quiero que nos saquen de aquí ¡YA!

Y me cuelga el teléfono en los morros…

había muerto un niño…
pero él pensaba en su asqueroso dinero

había muerto un niño…
pero el seguía creyendo solo en su verdad de puñetazos en la mesa

Había muerto un niño…
Porqué?
A causa de la malas costumbres que nosotros le hemos creado
A causa de la dichosa desigualdad que altera todas las relaciones de los ferengi con los etíopes
A causa de la mala idea que tuvo mi empresa en llevar a esta gente allí, aquel día a aquella hora

El cliente “sensible” terminó su viaje de mala leche, porqué, por suerte, el resto del grupo no la pensaba como él, hizo un reclamo a la agencia que no sirvió de nada, pero sobretodo nos entristeció todos mucho más (aunque mi jefa se las cantó claritas, ¡que no tiene pelos en la lengua!).

El chófer estuvo un mes y medio en la acogedora prisión de K.A., pero fue absuelto cuando la familia llegó a un acuerdo por una compensación económica: *****ETB
No quiero concretar la cifra, ya que solo la supe por terceros, pero seguro que era mucho menos de lo que pagó nuestro turista para su viaje, pero bastante, para que una familia en K.A. acepte olvidar (¿?) un asunto muy triste…

Yo, a la que pude, intenté promocionar un código de conducta entre los tour operadores para tratar de evitar la perpetuación de estos malos hábitos de los turistas… a todos le pareció fenomenal la idea, que hacía mucha falta, lo hablamos en la próxima reunión y… una palmada en la espalda = eres nuevo aquí, ¡ya te acostumbrarás!

Me ha costado mucho sacar este episodio… como la familia de K.A., no lo olvidaré nunca… pero al mismo tiempo lo voy removiendo de mi día a día, como todas las dolorosas historias que me pasan de cerca cotidianamente, porqué no se puede convivir, compartir tanto dolor cada día (almenos yo no puedo)…

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7 comentarios to “Turismo y la “caridad pelosa””

  1. Carles Marquès Says:

    Buff, deu n’hi dó Emanuele, quin episodi més desagradable. M’ha agradat molt la teva reflexió dels mals costums i de la desigualtat, la veritat és que si algun dia vaig a algun país com Etiòpia o semblant -la qual cosa ara mateix ho veig difícil però no es pot dir mai-, miraré amb lupa tot el que faig i m’esforçaré per no crear situacions com aquesta.
    Jo crec que en alguns casos ha de ser complicat saber què has de fer i com has d’actuar si per exemple veus un nen demanant. Tant si li dónes quelcom com si no et pot semblar mal fet, així que a vegades ha de ser complicat prendre la decisió de dir no, o de dir sí. Tot i això, crec que mai se’m passaria pel cap tirar ampolles de plàstic per la finestra…
    Salut!
    Carles Marquès

  2. Gracias por contárnoslo, Emmanuel

  3. Vaja, sap greu…
    Aquí al Marroc també hi ha molta gent que dona bolis perquè els nens estudiin, pel que els nens es queden sense anar a l’escola per poder recollir els bolígrafs.
    Realment, ens costa molt pensar bé a tots plegats.

  4. Maribel Morencia Says:

    Hola Emanuel, acabo de descubrir tu blog y me alegra mucho hacerlo ya que soy una enamorada del pais y todo lo que alli ocurre me interesa. Es estremecedoramente ilustrativo lo que cuentas, y creo que gracias a personas como tu que vivis Etiopia en vuestra carne podemos aprender mucho, de nuevo mi mas sincero agradecimiento, a parte de tu trabajo haces una excelente labor.

  5. […] Teweldebirhan Why is Begging and Economic Dependency Normal in Ethiopia? By Seble Teweldebirhan Turismo y la “caridad pelosa” – Blog Otra Imagen de Etiopia (in Spanish) Limosnas: el eterno dilema… – Blog Otra Imagen de […]

  6. Juan Carlos Torres Carretero Says:

    Me faltan palabras Emanuele.

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